La mejor nutrición, el mejor
alimento, siempre será la gente. De lo que uno oye por ahí, en las
conversaciones, en los saludos y en los comentarios se pueden sacar ideas y
teorías; son materia prima para azorarse, para excitarse, para sonreír o para
pensar e imaginar qué ocurre en la mente de ciertos personajes cuando sueltan
algún improperio. Múltiples voces merodean mis oídos, con todos los timbres y
acentos imaginables: gente de la costa, del interior, sopranos, gangosos,
cavernícolas y extraterrestres.
Estaba en esta terapia tan
deliciosa de oír al prójimo, mirando hacia el infinito, y tomándome un té rojo
amargo en una tasa amarilla de arcilla esmaltada cuando llegaron unas ondas provenientes
de la mesa contigua; éstas llevaban un mensaje; alcancé a percibirlo, se
refería a que las lecturas se podrían clasificar en dos categorías: cultas e
incultas. El vociferador de estos sonidos era un aparente humano que llevaba un
bigote estilo Stalin, botas militares beige, pantalón de dril y camisa de cuadros;
él argumentaba que existe literatura y puede, dada su complejidad, pertenecer a estas dos categorías; continuando
la tesis, las lecturas cultas serían las de los clásicos, las difíciles de
conseguir, las de los filósofos raros, las especializadas; y las incultas
serían las de las revistas, las que se consiguen en almacenes de cadena, los
periódicos, y los comics. Él promulgaba denuestos y yo le oía.
Sorbí un poco de té, ya no tan
caliente como antes, mordí el biscuit de arándano que estaba en el plato y dije
para mis adentros, como quien piensa en otra cosa, “vea pues”. El caballero se
paró, soltó una risotada, le pegó al acompañante en la espalda de manera
estentórea y se marchó del recinto.
Lecturas cultas e incultas. Hago
una pausa. Cuál es el umbral que las separa? Para mí todo involucra cultura,
incluso la incultura. Será que le digo algo? Mejor no.
Hay pocas actividades tan
agradables como leer; las lecturas; y al decir leer me refiero a gozar con un
conjunto de letras, largas o breves; diría yo que en todos los casos esos
conjuntos de letras te llevan a algo. Pienso que tal vez ese señor se fue a su
casa o a su trabajo, con su argumento de que es más culto el que lee a
Kirkegaard que el que lee a Calvin y Hobbes o a Amanda Hocking. Puedo suponer
qué música oye y cuáles serán sus ídolos, fácil adivinarlos.
La lectura es una pasión, una
actividad que te genera sentimientos; te hará sentir mal o bien, pero no pasa
indiferente; te hace sentir. Las letras están en todas partes, no hay que ir a
buscarlas en el último anaquel empolvado de una biblioteca del centro de la ciudad,
ni necesariamente están en algún libro de algún ruso decimonónico, antipático y
seguramente poco aseado; Están más bien en el menú de un restaurante: algo más
delicioso que leer la descripción de un Steak Tartare, o un terrine de foie
gras, o simplemente un delicioso tamal? Eso es literatura.
Todo te deja algo, todo sirve. Y
todo por ende vuelve más culto. No importa qué sea. Desde la revista Tú hasta
Ulises. Desde las reseñas sobre cine y restaurantes en una red social, hasta Orgullo
y Prejuicio. Todo es cultura. Para mí será un inculto de siete suelas alguien
que sepa la teoría enterita del existencialismo, con sus vericuetos y
excepciones, y que no sepa quién es Gárgamel, o quién es Magneto, o dónde
comerse un buen carpaccio. Para mí no hay lecturas incultas, todas llevan algo,
un aprendizaje, una nueva palabra, una rabieta, o incluso conllevan un error, y
al verlo aprendemos también; aprendemos a no cometerlo. Ninguna lectura es en
vano.
La existencia se mueve en un mar
de letras, algunas light, algunas complicadas, algunas alambicadas, algunas
aburridoras, algunas informativas. Y otras tantas letras soñadoras y
románticas. Ayyy, las románticas. Como la vida, así es la literatura, con lados
oscuros y lados rosa. Está en las revistas que amo tanto, en los periódicos, en
la publicidad, en el volante del corrientazo que me entregan por la mañana, y
claro, en los libros. Qué placer. Aquí no defiendo a los libros; estos ya
tienen bastantes defensores; resalto más bien los otros medios que también
representan literatura y, por ende, sentimiento; todo lo que conlleve sentimiento, merece ser
resaltado, ole!! No sólo de pan vive el hombre, así mismo no sólo de libros vive el ímpetu
literario.
Si una hija le escribe a uno
“cómprame unas tijeras”, para mí eso es un poema, es una obra maestra,
comparable en calidad con las angustias de Emily Dickinson en su encierro y
aislamiento; Ver un pasquín de hace 100 años que anuncia la Aureolina Onirem
para el cabello seco es una delicia, por lo mismo comparable con algo tan literariamente
respetado como el capítulo de Ulises en el que Leopoldo Bloom se solaza, se le
infla la nariz, mientras fisgonea una damisela bañándose, supongo yo muy coqueta y rolliza. Si tienes el sentido
adecuado, la chispa de Dios que llaman, todo alrededor se volverá magia, toda
letra será un poema, y todo será una explosión de cultura, incluso lo
aparentemente más básico.
Bueno, ahí en la calle y en todo
lado hay un mercado de letras esperando a ser consumido; uno digiere lo que
quiere, con su belleza o fealdad intrínseca; en últimas la idea es sentir,
vinimos aquí a sentir. Cultos o incultos según criterios arbitrarios, qué más
da? Desde el primer día que nacemos aprendemos a leer: leemos los labios de mamá
y papá; de ahí lo satisfactorio de practicarlo y recordarlo diariamente. Eso
trato de hacer siempre.
Creo que es el mejor que te he leído!!!
ResponderEliminarSiempre he creído que no hay lecturas cultas ni incultas, sino simplemente lecturas.
Aunque, correjime si me equivoco, pero creo estar detectando la presencia de un personaje recurrente en tus escritos: el corrientazo. A veces bautizado como segundo golpe, otras veces como almuerzo, pero es el mismo. En otro atuendo, sí, pero corrientazo al fin y al cabo. Espero algún día tener el placer de conocer la causa de tu curiosa fijación. Un abrazo y felicitaciones por esta entrada. Reitero: en mi opinión, la mejor hasta ahora. La más culta. Jajajajaja.
jajajaj, carlillos...sí, le doy importancia al segundo golpe, no sé, me parece el más importante, en el que hay más tiempo, almuerzo de reyes, y donde como voy merodeando por ahí, trato de sacarle el mayor gusto....abrazos !! pendiente del mp3blog !!!
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