jueves, 13 de junio de 2013

Lecturas cultas

La mejor nutrición, el mejor alimento, siempre será la gente. De lo que uno oye por ahí, en las conversaciones, en los saludos y en los comentarios se pueden sacar ideas y teorías; son materia prima para azorarse, para excitarse, para sonreír o para pensar e imaginar qué ocurre en la mente de ciertos personajes cuando sueltan algún improperio. Múltiples voces merodean mis oídos, con todos los timbres y acentos imaginables: gente de la costa, del interior, sopranos, gangosos, cavernícolas y extraterrestres.

Estaba en esta terapia tan deliciosa de oír al prójimo, mirando hacia el infinito, y tomándome un té rojo amargo en una tasa amarilla de arcilla esmaltada cuando llegaron unas ondas provenientes de la mesa contigua; éstas llevaban un mensaje; alcancé a percibirlo, se refería a que las lecturas se podrían clasificar en dos categorías: cultas e incultas. El vociferador de estos sonidos era un aparente humano que llevaba un bigote estilo Stalin, botas militares beige, pantalón de dril y camisa de cuadros; él argumentaba que existe literatura y puede, dada su complejidad,  pertenecer a estas dos categorías; continuando la tesis, las lecturas cultas serían las de los clásicos, las difíciles de conseguir, las de los filósofos raros, las especializadas; y las incultas serían las de las revistas, las que se consiguen en almacenes de cadena, los periódicos, y los comics. Él promulgaba denuestos y yo le oía.

Sorbí un poco de té, ya no tan caliente como antes, mordí el biscuit de arándano que estaba en el plato y dije para mis adentros, como quien piensa en otra cosa, “vea pues”. El caballero se paró, soltó una risotada, le pegó al acompañante en la espalda de manera estentórea y se marchó del recinto.

Lecturas cultas e incultas. Hago una pausa. Cuál es el umbral que las separa? Para mí todo involucra cultura, incluso la incultura. Será que le digo algo? Mejor no.

Hay pocas actividades tan agradables como leer; las lecturas; y al decir leer me refiero a gozar con un conjunto de letras, largas o breves; diría yo que en todos los casos esos conjuntos de letras te llevan a algo. Pienso que tal vez ese señor se fue a su casa o a su trabajo, con su argumento de que es más culto el que lee a Kirkegaard que el que lee a Calvin y Hobbes o a Amanda Hocking. Puedo suponer qué música oye y cuáles serán sus ídolos, fácil adivinarlos.

La lectura es una pasión, una actividad que te genera sentimientos; te hará sentir mal o bien, pero no pasa indiferente; te hace sentir. Las letras están en todas partes, no hay que ir a buscarlas en el último anaquel empolvado de una biblioteca del centro de la ciudad, ni necesariamente están en algún libro de algún ruso decimonónico, antipático y seguramente poco aseado; Están más bien en el menú de un restaurante: algo más delicioso que leer la descripción de un Steak Tartare, o un terrine de foie gras, o simplemente un delicioso tamal? Eso es literatura.

Todo te deja algo, todo sirve. Y todo por ende vuelve más culto. No importa qué sea. Desde la revista Tú hasta Ulises. Desde las reseñas sobre cine y restaurantes en una red social, hasta Orgullo y Prejuicio. Todo es cultura. Para mí será un inculto de siete suelas alguien que sepa la teoría enterita del existencialismo, con sus vericuetos y excepciones, y que no sepa quién es Gárgamel, o quién es Magneto, o dónde comerse un buen carpaccio. Para mí no hay lecturas incultas, todas llevan algo, un aprendizaje, una nueva palabra, una rabieta, o incluso conllevan un error, y al verlo aprendemos también; aprendemos a no cometerlo. Ninguna lectura es en vano.

La existencia se mueve en un mar de letras, algunas light, algunas complicadas, algunas alambicadas, algunas aburridoras, algunas informativas. Y otras tantas letras soñadoras y románticas. Ayyy, las románticas. Como la vida, así es la literatura, con lados oscuros y lados rosa. Está en las revistas que amo tanto, en los periódicos, en la publicidad, en el volante del corrientazo que me entregan por la mañana, y claro, en los libros. Qué placer. Aquí no defiendo a los libros; estos ya tienen bastantes defensores; resalto más bien los otros medios que también representan literatura y, por ende, sentimiento;  todo lo que conlleve sentimiento, merece ser resaltado, ole!! No sólo de pan vive el hombre,  así mismo no sólo de libros vive el ímpetu literario.

Si una hija le escribe a uno “cómprame unas tijeras”, para mí eso es un poema, es una obra maestra, comparable en calidad con las angustias de Emily Dickinson en su encierro y aislamiento; Ver un pasquín de hace 100 años que anuncia la Aureolina Onirem para el cabello seco es una delicia, por lo mismo comparable con algo tan literariamente respetado como el capítulo de Ulises en el que Leopoldo Bloom se solaza, se le infla la nariz, mientras fisgonea una damisela bañándose, supongo yo  muy coqueta y rolliza. Si tienes el sentido adecuado, la chispa de Dios que llaman, todo alrededor se volverá magia, toda letra será un poema, y todo será una explosión de cultura, incluso lo aparentemente más básico.


Bueno, ahí en la calle y en todo lado hay un mercado de letras esperando a ser consumido; uno digiere lo que quiere, con su belleza o fealdad intrínseca; en últimas la idea es sentir, vinimos aquí a sentir. Cultos o incultos según criterios arbitrarios, qué más da? Desde el primer día que nacemos aprendemos a leer: leemos los labios de mamá y papá; de ahí lo satisfactorio de practicarlo y recordarlo diariamente. Eso trato de hacer siempre.

2 comentarios:

  1. Creo que es el mejor que te he leído!!!

    Siempre he creído que no hay lecturas cultas ni incultas, sino simplemente lecturas.

    Aunque, correjime si me equivoco, pero creo estar detectando la presencia de un personaje recurrente en tus escritos: el corrientazo. A veces bautizado como segundo golpe, otras veces como almuerzo, pero es el mismo. En otro atuendo, sí, pero corrientazo al fin y al cabo. Espero algún día tener el placer de conocer la causa de tu curiosa fijación. Un abrazo y felicitaciones por esta entrada. Reitero: en mi opinión, la mejor hasta ahora. La más culta. Jajajajaja.

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  2. jajajaj, carlillos...sí, le doy importancia al segundo golpe, no sé, me parece el más importante, en el que hay más tiempo, almuerzo de reyes, y donde como voy merodeando por ahí, trato de sacarle el mayor gusto....abrazos !! pendiente del mp3blog !!!

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