jueves, 24 de octubre de 2013

Las curiosidades matemáticas

Las matemáticas. Etimologías, glosario de definiciones y bibliografías abundan en el mar del conocimiento. Baldor, el gran aparente adalid de ellas, motivo de desvelo de muchos, con un libro rajador cuya portada denota más misticismo y erudición que alguno del gran maestro Sri Yukteswar, si bien ya entrados en años nos dimos cuenta que no era ni árabe ni iluminado sino un profesor cubano bastante adusto y horroroso; aun con esas revelaciones y engaños de las matemáticas y de su enseñanza, es una ciencia muy interesante que ha evolucionado con el tiempo, de la mano de la tecnología y los algoritmos. Para unos seguirá siendo un coco y para otros será un dulce.

Surgen los números, y después de ires y venires, de averiguar si fueron egipcios o si fueron chinos o indios, el poder de la abstracción humana absoluta al crear el número cero y más allá de las estrellas, e incluso más allá del infinito, quedamos con lo que conocemos ahora: un sistema de números del 0 al 9, con los cuales se pueden complicar las cosas tanto como queramos. Como todo en la vida.

Estas diez cifras, entre el cero y el nueve, sirven para millones de cosas. Les mencionaré tres ejemplos muy curiosos, donde la matemática sale en su estado más puro.

El primer ejemplo data de 2007, fecha en la que estaba un francés llamado Alexis Lemaire, con 27 abriles, en el Museo de Ciencias de Londres, muy peinado y puesto en su sitio. Pongan atención, la competencia era entre un grupo de personas que orgullosamente se hacen llamar matletas, es decir atletas de las matemáticas. No crean que el objetivo era comer hamburguesas en poco tiempo, o correr, o saltar: tenían que sacar la raíz decimotercera de un número de doscientas cifras. No sé si es posible dimensionar esto, en un mundo que usa cifras más sencillas. Lo que más llama la atención, aún más difícil de creer, es que este muchacho dijo la respuesta correcta al cabo de setenta segundos. En este tiempo podemos hacer muchas cosas, correr, dormir, escribir un mail, incluso podemos empezar a recitar las primeras veinte cifras de este número. Increíble.

Segundo ejemplo. En diciembre de 2009, otro francés lívido alzó la mano en un salón con colegas orates, al reclamar para sí un récord y convertirse en la persona con más dígitos de Pi encontrados: la no despreciable suma de 2.7 billones. Es decir, casi tres millones de millones. Estuvo 131 días al frente de un computador haciendo los cálculos. Para que recordemos les cuento que el número Pi no tiene secuencia, los números van en desorden. Este ducho sacó tal número de cifras, para regocijo propio y de sus tutores, allá en ese país cuya primera dama en ese entonces era la hermosa cantante Carla Bruni.

Como tercera demostración de lo curiosa que es la matemática, en el año 1754 en Inglaterra existió un señor llamado Jedediah Buxton. En realidad era un matemático obseso que no sabía leer y como pasa muchas veces con estos talentos extremos y extremistas, adolecía de autismo. Resulta que ese año lo invitaron a ver la obra Ricardo III de Shakespeare en un teatro de la época, desbordante en pompa y boato, con esas mujeres de vestidos exuberantes y mucho rapé. La experiencia de ir al teatro lo dejó literalmente sin palabras, no pudo hablar. Sufrió de un ataque de apoplejía que lo dejó más mudo de lo que era. Sin embargo con el tiempo notificó a los que lo habían invitado que los actores dieron 5.202 pasos y pronunciaron 14.445 palabras. Cómo hizo para contar y para recordar es un gran enigma.

Qué importancia tiene manejar estas cifras y estos cálculos? He ahí el quid del asunto. Está claro que las matemáticas fueron creadas para contar y solucionar problemas básicos de la vida, también está claro que en las finanzas y contabilidad es impensable hacer cálculos crematísticos  si no existieran estos guarismos, estas cifras aparentemente tan sencillas. Las matemáticas han sido y seguirán siendo esenciales en la vida; aquí el tema en cuestión son las curiosidades derivadas de ella.

Para responder lo anterior me debo remitir a un profesor en la universidad, a quien un estudiante chabacano y pisaverde le preguntó malhumorado en una ocasión para qué servían estos cálculos, de qué nos puede servir en la vida saber qué es la hipotenusa, el seno, el coseno, o el seno de Theta (términos cuya sinonimia en el presente me abruma;  no puedo entender cómo coincidieron estas dos palabras ominosas y quisquillosas, seno y theta, en un cálculo trigonométrico, no lo entiendo).

El profesor, al oír la pregunta del alumno respondió con toda la amabilidad del caso lo siguiente: “Para nada doctor pisaverde. No sirven para nada”. Y es verdad, no sirve para nada saber que el billonésimo dígito de pi es 4 ó 7 ó 2. Sin embargo la gente, y no poca, vive detrás de estas curiosidades que generan una sonrisa y un leve empinamiento de ceja en el lector.

Vivimos rodeados de aspectos que no sirven para nada, a veces tan elevados y estrictamente teóricos como estos que les acabo de mencionar y que ocupan a muchos matemáticos alrededor del mundo, y otras veces más palpables y cotidianos de cuya categoría de inservibles tal vez ni nos percatamos. Pero así es el progreso y así se mueve el mundo. Hace mil años sólo había médicos y abogados, no había más, no había necesidad de más.

Podemos entonces decidir, tal y como si estuviéramos en un supermercado, qué agarramos y qué descartamos: podemos preferir edictos, contratos, leyes y comunicados o podemos rebuscar un poco más y elegir algoritmos, poemas o noticias alambicadas. En últimas, pocas cosas en la vida son imprescindibles. En últimas este artículo tuvo 1060 palabras, 6173 caracteres y esta misma secuencia de letras puede replicarse en alguna posición del billón de números de Pi. Para qué saberlo? Para nada. Habrá cada vez más retos, más ciencias, más raíces cuadradas y más descubrimientos. Muchos inútiles.


Tengo la seguridad de que muchas cosas no sirven para nada, pero si inducen al regocijo sí lo harán. A eso vinimos al mundo: a respirar un rato, a contar los momentos, a multiplicar emociones y a dividir momentos. Una ecuación con pocas variables e infinitas respuestas. Incluso ahí las matemáticas también sirven.

No hay comentarios:

Publicar un comentario